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Share of wallet en la tienda de barrio: cuánto de lo que gasta ese cliente es realmente tuyo

Tienes 4.000 clientes activos. Sabes exactamente cuánto te compró cada uno el mes pasado, cuánto creció respecto al año anterior y cuáles están en riesgo de caerse.

Ahora la pregunta difícil: ¿cuánto compró ese cliente en total, sumando a todos sus proveedores?

Casi ninguna empresa de consumo masivo puede responderla, y sin embargo es la que ordena todo lo demás. Sin ese denominador, un cliente que te compra $2 millones al mes puede ser tu mejor cuenta o tu peor desaprovechada, y no tienes forma de distinguirlo.

Para una CPG mediana, que no puede permitirse cubrir todo el territorio con la misma intensidad, esa distinción no es un lujo analítico. Es la decisión que define dónde poner la fuerza de venta que sí tienes.

El tablero: grande, fragmentado y desigual

Vale la pena dimensionar el terreno antes de hablar de estrategia.

Según datos de NielsenIQ recogidos por Mall & Retail, en América Latina hay cerca de 3,46 millones de puntos de venta tradicionales, y el ecosistema de tiendas de barrio representa alrededor del 37% de las ventas de consumo masivo de la región.

Pero ese promedio esconde diferencias enormes entre mercados:

  • Colombia: 453.750 tiendas, el 13,1% del total regional
  • Perú: la mayor densidad de la región, con cerca de 129 establecimientos tradicionales por cada 10.000 habitantes
  • Chile: más de 105.000 puntos, con 33% de participación
  • Ecuador: alrededor del 65% de participación

Y en algunos mercados el peso es todavía mayor. El estudio State of Grocery Latam 2024 de McKinsey & Company junto a Kantar, que analizó 14 países de la región, encontró que en Perú las tiendas tradicionales sostienen el 72% del mercado minorista.

Traducido a tu operación: el canal donde compites está compuesto por muchísimos clientes chicos, cada uno comprándole a varios proveedores a la vez. Nadie tiene exclusividad en ese mostrador. La pregunta nunca fue si compartes al cliente —siempre lo compartes—, sino qué proporción del gasto te llevas.

El hallazgo que cambia cómo se mide esto

Aquí está la parte contraintuitiva, y viene de una de las líneas de investigación más sólidas sobre lealtad de clientes.

Timothy Keiningham, Lerzan Aksoy, Alexander Buoye y Bruce Cooil desarrollaron lo que llamaron la Regla de Asignación de Billetera (Wallet Allocation Rule), publicada en el número de octubre de 2011 de Harvard Business Review. Según describe Ipsos, el modelo se desarrolló durante dos años estudiando los hábitos de compra de 17.000 consumidores y fue validado en más de una docena de sectores.

El hallazgo central es incómodo para buena parte de la industria: las métricas de satisfacción y de recomendación tienen prácticamente ninguna correlación con la participación de gasto.

La frase que mejor lo resume: «tus clientes pueden estar muy satisfechos con tu marca y recomendarla con gusto — pero si les gustan tus competidores igual o más, estás perdiendo ventas.»

Lo que sí predice la participación de gasto no es cuánto te valora el cliente en abstracto, sino en qué lugar te ubica frente a sus otras alternativas. Es una medida relativa, no absoluta.

Aplicado al canal tradicional, esto explica algo que cualquier gerente comercial ha visto: el tendero que recibe de maravilla a tu vendedor, que tiene una relación excelente con él desde hace años, y que aun así te compra una fracción de lo que podría. No hay contradicción. La relación es buena en términos absolutos y mediocre en términos relativos.

Cómo estimar el potencial sin encuestar al tendero

La objeción práctica es evidente: el dueño de la tienda no va a contarte cuánto le compra a cada proveedor, ni va a responder un cuestionario de rankings. Ese camino no existe en el canal tradicional.

El camino que sí existe es el de comparación entre clientes parecidos. La lógica es simple:

Si agrupas tus puntos de venta por características observables —tamaño, ubicación, formato, categorías que maneja, patrón de compra— vas a encontrar tiendas que se parecen mucho entre sí. Cuando dos tiendas comparables compran de forma muy distinta, esa brecha es tu mejor estimación de potencial no capturado.

No necesitas saber cuánto gasta el cliente en total. Te alcanza con saber cuánto compran las tiendas que se le parecen, y qué compran ellas que él no.

Conviene decirlo con precisión: esto es una estimación, no una medición. Una tienda puede comprar menos que sus pares por razones legítimas —bodega chica, barrio distinto, dueño conservador. Pero como criterio de priorización a escala, funciona mucho mejor que ordenar la cartera por facturación.

Las cuatro señales que delatan participación baja

En la práctica, no hace falta un modelo sofisticado para detectar los casos más evidentes. Estas señales aparecen en el dato que ya tienes:

  1. Mix estrecho frente a sus pares. El cliente compra tres o cuatro SKU cuando tiendas comparables compran doce. Casi siempre significa que el resto de las categorías se las está comprando a otro.
  1. Categorías completas ausentes. No es que compre poco de una línea: es que no la compra nunca. Esa ausencia total suele indicar un proveedor establecido, no falta de demanda.
  1. Frecuencia irregular con volumen alto. Compra mucho, pero de forma esporádica. Es el patrón típico de quien te usa como proveedor de respaldo cuando su proveedor principal falla o cuando hay promoción.
  1. Concentración en el producto de entrada. Compra únicamente tu SKU más conocido, el que casi no se puede no tener. Es presencia, pero no es relación.

La cuarta es la más frecuente y la que más se confunde con éxito. Un cliente que solo compra tu producto ancla no te eligió: no tuvo alternativa.

De potencial a acción: el orden importa

Detectar la brecha es la mitad. La otra mitad es qué hacer con ella, y ahí el orden de las ofertas define el resultado.

  • Empieza por el producto adyacente, no por el más rentable. El siguiente producto que un tendero acepta suele ser el que se parece a lo que ya vende bien. Ir directo al SKU premium es la forma más rápida de que la conversación se cierre.
  • Una recomendación por visita, con argumento. Tres sugerencias sin contexto se ignoran. Una sugerencia acompañada de por qué —»tiendas como la tuya lo están vendiendo bien»— cambia la naturaleza de la conversación.
  • Ajusta la cantidad, no solo el producto. Buena parte del potencial no está en agregar SKU nuevos sino en corregir la cantidad de los que ya compra, que suele estar calibrada al ojo.
  • Deja constancia de los rechazos. Un «no» con motivo registrado vale más que un «no» perdido. Es lo que evita ofrecer lo mismo tres visitas seguidas y quemar la credibilidad del vendedor.

Un caso a tierra: sistematizar la extensión de portafolio

Un caso documentado por Yom con Soprole muestra cómo se ve esto cuando deja de ser una iniciativa y pasa a ser parte de la operación.

Desde 2020, la compañía implementó el módulo de Sales Intelligence para canal tradicional y Horeca. El motor entrega dos tipos de recomendación a cada punto de venta:

  • Productos recurrentes, con sugerencia de cantidad ideal según el ciclo de reposición de ese cliente
  • Productos de extensión de portafolio: productos que ese cliente todavía no compra, pero que clientes similares compran con éxito

Ese segundo tipo es, literalmente, el mecanismo de share of wallet convertido en operación diaria. Y la recomendación se mantiene consistente sin importar el canal —vendedor en terreno, e-commerce B2B o call center—, con una vista unificada del cliente.

Los resultados documentados a lo largo de estos años: una tendencia sostenida de crecimiento mes a mes en la cantidad de SKU distintos comprados por comercio, ticket promedio en alza apalancado por la incorporación de productos al mix habitual, y reducción de quiebres y sobrestock gracias a la sugerencia de cantidad.

El detalle que más importa no es ninguna de esas cifras, sino la duración. Es un sistema que lleva años funcionando dentro del flujo operativo regular. La expansión de participación no es una campaña que se corre un trimestre: es una mecánica que se instala.

Las métricas que deberías estar mirando

Si vas a trabajar esto en serio, define el tablero antes de empezar:

  • Amplitud de mix por cliente vs. la mediana de su grupo comparable. El indicador central. Ordena tu cartera por esta brecha, no por facturación.
  • Cobertura de categorías por punto de venta. Cuántas de tus líneas están presentes en cada tienda. Las ausencias totales son las oportunidades más limpias.
  • Tasa de adopción de productos de extensión. De las recomendaciones de productos nuevos, cuántas terminan en compra, y cuántas se repiten al mes siguiente. La segunda compra es la que confirma que hubo rotación real.
  • Participación estimada por cliente. Aun como aproximación por comparación entre pares, te permite segmentar la cartera por oportunidad y no por tamaño.
  • Evolución del ticket sin promoción. Si el ticket sube solo cuando hay descuento, no expandiste participación: compraste volumen.

El error que hay que evitar: tamaño no es oportunidad

Cierro con el sesgo más caro de este tema.

Casi todas las operaciones asignan atención en proporción al tamaño del cliente. Es intuitivo y es defendible: los clientes grandes mueven el número. Pero si tu cliente más grande ya te compra el 80% de lo que puede comprarte, tiene menos recorrido que uno mediano que apenas te compra el 20%.

El cliente grande te da volumen. El cliente con participación baja te da crecimiento. No son la misma cartera, y muchas operaciones están sobreatendiendo la primera mientras la segunda queda para cuando alcance el tiempo.

Para una CPG mediana esto es todavía más determinante, porque la restricción real no es el interés del mercado: es cuántas visitas de calidad puede hacer tu equipo en un mes. Elegir bien a quién visitar es la palanca que tienes disponible sin contratar a nadie.

Cómo lo abordamos en Yom

Yom es una plataforma de inteligencia comercial diseñada específicamente para el canal tradicional en Latinoamérica, y este problema está en el centro de su diseño.

Point-of-Sale Execution and Potential calcula el potencial de cada tienda por categoría, que es exactamente el denominador que falta cuando solo miras facturación. Sales Intelligence convierte esa lectura en recomendaciones concretas —qué ofrecer a cada cliente y con qué argumento—, incluyendo sugerencias de productos que el cliente aún no compra pero que funcionan en comercios similares. Y Growth trabaja específicamente la amplitud y profundidad del mix por punto de venta.

Como la recomendación viaja por todos los canales —vendedor, B2B ecommerce, call center y WhatsApp Business— sobre una vista unificada del cliente, la lógica comercial es la misma sin importar por dónde entre el pedido. La plataforma se integra con el ERP que ya tienes.

Lo que Yom no hace es medirte el mercado: no te dice cuánto le compra ese tendero a tu competencia. Lo que hace es estimar el potencial a partir del comportamiento observable de clientes comparables, y convertir esa estimación en la próxima acción concreta de tu vendedor.

En síntesis

Ordenar la cartera por facturación es ordenar por el pasado. Ordenarla por brecha de participación es ordenar por el futuro disponible.

La investigación sobre asignación de billetera dice algo que conviene tener presente cada vez que se celebra un buen resultado de satisfacción: que el cliente te quiera no significa que te compre más. Lo que define tu participación es dónde te ubica frente a sus alternativas — y eso se mueve con ejecución, no con simpatía.

No necesitas un panel de mercado para empezar. Necesitas agrupar tus clientes por parecido, mirar quién compra mucho menos que sus pares, y salir a esa lista con una recomendación concreta.

¿Estás priorizando tu cartera por tamaño o por oportunidad? Si quieres ver cómo se estima el potencial de cada punto de venta con el dato que ya generas, conversemos en yom.ai.